El sueño del prisionero

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Tiempo estimado de lectura: 4 minutos, 20 segundos

Isabella Cornaggia
Crimen, por Donald Tong

Crimen
Donald Tong

Análisis de una poesía

Eugenio Montale (Génova 1896 – Milán 1981) se puede considerar un gran intérprete del Novecento, en particular con la obra El vendaval y otras cosas (La bufera e altro). En esta, de hecho, se juntan todas la experiencias, no solo aquellas que son características de la época (el holocausto, la guerra) sino también las universalmente válidas (el amor, la cotidianeidad). La obra fue escrita en un período de tiempo que va de 1940 a 1954 y fue publicada en 1956. La composición final es El sueño del prisionero (Il sogno del prigioniero), publicada por primera vez en una revista en 1954, luego puesta como conclusión de la obra. En esta poesía Montale se imagina un hombre en prisión, que asiste a un banquete infernal, del cual no sabe todavía si será embutidor (farcitore) o embutido (farcito), y da voz a sus reflexiones. Para una justa interpretación se debe considerar que la prisión no se refiere solo a la física, sino también a la que cada hombre puede vivir como condición existencial.

Del punto de vista formal, la lírica es escrita en versos libres, con frecuentes rimas. El léxico es seleccionado con mucha atención, sobre todo por la representación de esta “cocina infernal”; por ejemplo en la descripcion de los ruidos – crac de nueces aplastadas, un aceitoso / chisporroteo desde las cavas, asados / reales o supuestos (Vv. 6-8) – o de los olores – he husmeado en el viento la chamusquina (V. 24) – podemos notar el crudo realismo montaliano. En general el lenguaje logra dar una imagen macabra del ambiente, resaltando de esta forma los puntos de esperanza del prisionero – pero la paja es oro, / la rojiza linterna es el hogar / si durmiendo me imagino a tus pies (Vv. 8-10).

La poesía describe diferentes tópicos: ante todo el tema de la libertad y su implicancia en la elección individual. De hecho, Montale se pregunta qué cosa tendría que hacer el hombre cuando la purga (clara referencia a las cárceles de Stalin) o los hornos (referencia a los campos de exterminio) lo han reducido al estado de bestia, a un alimento a ser cocinado. El poeta presenta al lector dos posibles respuestas: la negación o la fidelidad a uno mismo. Este concepto es expresado por una gran metáfora en la segunda estrofa, que quiere significar la elección entre ser la víctima o pasar a ser el verdugo (Vv. 12-17. Dicen que quien abjura y accede / puede salvarse de esta matanza de ocas;/ que quien se injuria a sí mismo, pero traiciona / y vende carne de otros, se sirve con el cucharón / en vez de terminar en el paté / destinado a los dioses pestilenciales).

Concluyendo la poesía, Montale expone el segundo tópico fundamental: la esperanza, lo que queda cuando el hombre es privado de todo. La espera del prisionero es acariciada y llevada adelante por un deseo, por el sueño de un “tú”. La poesía entonces concluye con la esperanza, porque, aunque en el cautiverio mas duro y sin sentido, la certeza vendrá por el recuerdo de un “tú”.

Cada hombre puede encontrarse en la condición de prisionero. Esta poesía ofrece el espectro de posibilidades frente a este cautiverio. El hombre de hecho puede decidir cual posición asumir delante de la sociedad contemporánea que contínuamente pone a prueba su libertad. Hay una alternativa a la traición: la aceptación de la propia condición y la renuncia del éxito, en nombre de las propias ideas. Montale mismo en su vida lo ha demostrado, cuando decidió no afiliarse al partido fascista, aceptando sacrificar en consecuencia su situación economica. La fidelidad a los propios valores y a los propios amores hacen al hombre libre y capaz de una inquebrantable esperanza.

El sueño del prisionero

Albas y noches se distinguen aquí por pocos signos.

El zig-zag de los estorninos en las almenas
en días de batalla, mis únicas alas;
un filo de aire polar
el ojo del carcelero en la mirilla;
crac de nueces aplastadas, un aceitoso
chisporroteo desde las cavas, asados
reales o supuestos –pero la paja es oro,
la rojiza linterna es el hogar
si al dormir me veo a tus pies.

La pulga opera desde siempre, sin un porqué.
Dicen que quien abjura y accede
puede salvarse de esta matanza de ocas;
que quiense injuriaa sí mismo, pero traiciona
y vende la carne ajena, se sirve con el cucharón
en vez de terminar en el paté
destinado a los Dioses pestilenciales.

Tardo de entendimiento, llagado
por la punzante yacija, me he confundido
con el vuelo de la polilla que machaca
mi suela contra el piso de ladrillos,
con los kimonos cambiantes de las luces
oreadas en la aurora de los torreones:

he husmeado en el viento la chamusquina
de las rosquillas en los hornos,
he visto a mi alrededor, he creado
lirios en horizontes de telarañas
y pétalos en la armazón de las rejas;
me he levantado, he vuelto a caer
en el fondo, donde el siglo es el minuto;

los pasos y los golpes se repiten,
y aún ignoro si estaré en el banquete
como embutidor embutido. Larga es la espera
y mi sueño de ti no ha terminado.


Isabella Cornaggia

Isabella Cornaggia nació en Milán en 1992. Culminó sus estudios de bachillerato clásico en el Istituto G. B. Montini en 2011. Concluyó sus estudios en la ciudad de Milán en la Universidad Católica, en la facultad de letras. En el año 2018 obtuvo el título de Magister en Didáctica de la lengua y Literatura Italiana a Extranjeros en la Universidad para Extranjeros de Siena. Actualmente trabaja como docente en el Colegio Santa Caterina da Siena en Lambaré, en el Istituto de Lengua Dante Alighieri y colabora con el colegio Dante Alighieri.

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