Hombres a la altura de su deseo

crecimiento filosofía reflexión

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Cada vez son más los pensadores, sociólogos y analistas que tras el cambio de época en que vivimos y que afecta a todos los órdenes (social, cultural, político, económico, internacional), identifican la raíz de dicha crisis en el eje antropológico y educativo. No sabiendo responder a la pregunta: ¿Qué es el hombre?, tampoco se sabe identificar cuál es el contenido original de una educación que nos ayude a ser realmente nosotros mismos. Quienes profundamente sufren esta crisis son los jóvenes por no tener adultos que les abran caminos frente a los desafíos presentes.

Es necesario recomenzar siempre con las preguntas que todos llevamos dentro, y que en los jóvenes vibran de un modo especial. Aprender a despertar y escuchar estas preguntas ya es un nuevo inicio para cada uno. Y una de estas preguntas es: ¿Qué significa ser jóvenes?, sabiendo que va más allá de una edad o etapa de la vida sino que tiene que ver con una posición jovial de quien ama y se entrega con tenacidad a aquello que busca.

Don Giussani (1922-2005), sacerdote italiano, quien supo educar generaciones enteras de jóvenes, respondía a dicha pregunta del siguiente modo: Ser joven significa tener la confianza de alcanzar una meta. Y la meta es la razón por la que uno camina. Se trata del ideal. Y el ideal, a diferencia de la utopía o sueño es lo que satisface el impulso del corazón, algo infinito que se realiza en cada instante (GIUSSANI, L. Los jóvenes y el ideal. El desafío de la realidad, p. 25. Madrid 1996. Ediciones Encuentro). Porque uno camina hacia este ideal, pasan los años y experimenta a los sesenta, a los setenta, a los ochenta una potencia e inteligencia mayor que a los veinte. Y esto sucede porque todo ideal verdadero remite al Misterio, a Dios, como verdad más profunda del hombre.

La palabra educar viene del término latino ex ducere, sacar desde adentro hacia fuera. Nuestra sociedad, y hasta uno mismo, ha volcado una montaña de escombros sobre la propia vida. Pero, son sólo escombros. Entonces, ¿qué hay dentro de nosotros mismos? ¿Por qué no dejamos de conmovernos ante una bella puesta de sol, la foto por WhatsApp del hijo del amigo, recién nacido, o el gol del equipo favorito? Se trata del deseo que siempre nos hace estar inquietos y nostálgicos. La insatisfacción de tantos jóvenes pone de manifiesto su deseo y, al tiempo, la falta de respuesta de la sociedad.

Solo hombres a la altura de su deseo podrán hacer posible la tarea que debería cumplir la educación, como subrayó don Giussani: Esta es la llave maestra para encontrar de nuevo las preguntas que constituyen al hombre: toparse con personas en las que esas preguntas determinen sensiblemente una búsqueda, abran a una solución, provoquen pena o alegría. Entonces el montón de piedras desaparece (GIUSSANI, L. Los jóvenes y el ideal. El desafío de la realidad, p. 18. Madrid 1996. Ediciones Encuentro).

Encuentro Asunción, en su edición de 2019, quiere mostrar este recorrido a través de sus conferencias, exposiciones, conciertos: toparse con hombres a la altura de su deseo.

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