Cielo nocturno

Aquella noche sin luna, en la morada de la musa,
un poema brillaba en los labios de un vate desconocido;
era como una sonrisa abierta, expuesta a la admiración;
era como la mirada que yacía en los ojos de las estrellas,
escondidas detrás de las nubes más oscuras del firmamento;
era como el cant...

Gran incendio de Londres, autor anónimo, escuela holandesa

¿Quién prendió el fuego? ¿A quién se le antojó iniciar esta llamarada?, venía gritando, a voz en cuello y exasperadamente, el Director de la Escuela de Enseñanza Media y Diversificada Tavyraso, porque casi todos los comunicadores sociales de los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, lo llamaron para preguntarle cómo se inició el incendio de la estructura institucional; de lo contrario, quizás, nunca se daba por enterado de aquel histórico suceso.

Los borrachos, o el triunfo de Baco por Diego de Velázquez

Caía la tarde. El crepúsculo se avecinaba con su cuerpo trigueño. Aún nadie sabía si tendía a ser blanco o si podía ser negro. Y la hora iba transcurriendo lentamente, aunque la oscuridad iba vertiginosamente opacando la faz de mi tierra. La luz parece esconderse no solo del espacio-tiempo y de los baches-tatuajes que destrozan las calles de la ciudad, sino también del corazón y de la mente de quienes se consideran equivocadamente los únicos faros, capaces de iluminar los caminos de la vida nacional. Sin embargo, la oscuridad brillaba por todas las calles.